Capitulo II
Un nuevo Chico en la Ciudad
Nadia despertó en el cuerpo de Alex, de un fuerte jadeo sus jóvenes y fuertes pulmones se llenaron de aire, sus sentidos estaban mas vivos que nunca sintiendo el cambio inmediato. La confusión la invadió, pero una frustración creciente la golpeó al recordar el momento en que todo salió mal.
—Esto no era lo que planeé, no no no no no...—, susurró con amargura. Su mente repasó la escena en cámara lenta: la esfera de luz volando hacia Jenny, y luego, la inesperada intervención de Alex, quien se cruzó en su camino justo antes del impacto. Esa interferencia había causado que su alma, destinada a ocupar el cuerpo de la joven, acabara en el del chico.
Se puso de pie, tambaleándose por un momento, pero al tomar conciencia de su nuevo cuerpo, la sorpresa la detuvo. Era joven, se sentía.. vivo! estaba lleno de energía. Notó que ya no sentía la pesada carga de sus pechos, ni el dolor constante en la espalda, que durante años había sufrido debido a su voluptuosidad. Su pecho, ahora plano y fuerte, le daba una sensación de ligereza que la desconcertó al principio, pero que luego le trajo una extraña satisfacción
—Jmmm esto es.. interesante, ejemm ammm ? argg ? — comenzó a vocalizar, su nueva voz aunque de chico, era profunda, fuerte, sin duda la voz de un futuro hombre.
—Esto servirá... supongo—
murmuró mientras recorría con las manos los contornos de su nueva anatomía. Los músculos se tensaban bajo su piel, y por un momento, la virilidad que ahora habitaba le provocó una sensación de poder y placer que no había sentido en mucho tiempo, ella era una mujer heterosexual, ver tan de cerca a un jovencito así después de tanto años la estaba poniendo cachonda. Aunque no era lo que había querido, tal vez podría sacar provecho de esta situación.
—jeje esto es interesante, no mas bragas mojadas..—
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por Jenny, que le miraba temblando, confundida y con lágrimas en los ojos.
—¿Alex? ¿Estás bien? —preguntó, su voz temblorosa.
Nadia, ahora en el cuerpo de Alex, se agachó a su lado, controlando su tono para sonar calmada.
—Estoy... bien —dijo, esforzándose por imitar el tono despreocupado de Alex—. Fue solo un mareo, nada grave, un sonido de gorgoteo en su estomago le hizo saber a su nuevo cuerpo que quizás Alex no había desayunado "esto es perfecto, lo usare a mi favor", pensó Nadia con suma malicia y experiencia en las mentiras.
—Creo que debimos de desayunar primero antes de salir de casa nena, TENIAS RAZON— era un suposición algo apresurada, literalmente no sabia nada (o al menos, por ahora), en su experiencia como mujer con sus ex maridos pasados le habían pasado cosas similares, siempre regañando a esos idiotas por salir y sufrir de dolores de cabeza por no desayunar, se la estaba jugando muy pronto, un paso en falso y todo acabaría.
Jenny lo miró, desconcertada, aún con preocupación en sus ojos.
—¿Seguro? Nunca te había visto así... —insistió, buscando en los ojos de "Alex" alguna señal de verdad.
Nadia asintió con la cabeza, intentando calmarla. No podía permitirse levantar sospechas en este momento. Había mucho que pensar, muchos planes que hacer, y necesitaba tiempo. Convencer a Jenny de que todo estaba bien era la prioridad inmediata.
—ASH!! ME ASUSTASTE TONTO! TE DIJE QUE COMIERAMOS ALGO EN CASA—
—Estaba preocupada por ti.. lo siento amorcito, no quiero que nada malo te pase nunca—
Nadia abrazo a su "novia" de una forma tierna, esto por un momento le recordó momentos de su juventud, se dejo llevar por la sensación, era un hombre, joven, y por lo que podía sentir por la creciente emoción entre sus piernas, estaba bien dotado.
—De verdad, estoy bien. Solo me sentí un poco raro, pero ya pasó. busquemos algo de comer, ¿sí? —dijo con una sonrisa, intentando sonar convincente.
Jenny, aunque aún preocupada, aceptó con una leve inclinación de cabeza. Tomó la mano de "Alex", quien, por un instante, sintió el calor de la piel joven de Jenny bajo la suya. El contacto la desconcertó nuevamente. No había planeado esto, pero tal vez podría convertirlo en una ventaja.
"Todo está bien", pensó Nadia para sí misma, mientras caminaban lentamente por la plaza. "Solo necesito tiempo... tiempo para pensar en cómo aprovechar este cuerpo".
Capitulo II.I
La nueva Milf del Barrio
Alex estaba aturdido, apenas capaz de procesar lo que le había sucedido. Hace solo unos minutos, había estado caminando junto a Jenny, sintiendo el viento en su rostro, cuando de repente todo se desvaneció en un destello cegador. Ahora, la realidad parecía distorsionada, como si estuviera atrapado en una pesadilla de la que no podía despertar.
El sonido de su propia respiración, ahora más aguda y femenina, lo desorientaba. Su pecho subía y bajaba de una manera extraña, incómoda, como si no perteneciera a él. Con miedo, bajó la mirada. Lo que vio lo dejó paralizado: dos enormes montículos de carne, ligeramente caídos, temblaban suavemente con cada respiración, eran mucho mas grandes que los de su novia, mas grandes que los de su madre, definitivamente mas grandes de los de cualquier mujer que haya visto. Estaban cubiertos de pecas y lucían como si hubieran perdido algo de la firmeza juvenil, pero seguían siendo opresivamente presentes. El peso de su nuevo cuerpo lo aplastaba, física y mentalmente.
Con manos temblorosas, llevó sus nuevas y femeninas manos a su rostro, sus manos eran femeninas, ligeramente calludas, lo que reflejaba una vida difícil, pese a eso se ve que Nadia había hecho lo mejor por tratarlas con cariño, notando con horror sus uñas largas y bien cuidadas. Todo en él o, mejor dicho, en ella- era completamente ajeno. El pánico se apoderó de su mente mientras intentaba ponerse de pie, pero su nuevo cuerpo parecía torpe, pesado en lugares donde nunca antes había sentido tanto peso. Sus muslos, gruesos y llenos de una suavidad que le resultaba extraña, temblaban con cada movimiento, y su trasero amplio y carnoso- se movía de una manera que le era completamente incómoda.
Cuando finalmente logró levantarse, sus piernas temblaron, como si el equilibrio fuera algo que nunca antes hubiera tenido que gestionar. El peso en su pecho lo desequilibraba, y tras dar unos torpes pasos, volvió a caer de nalgas. Sintió el impacto amortiguado por su trasero, ahora mucho más amplio y acolchonado que el que alguna vez había conocido.
Allí estaba, tirado en el suelo de la pequeña tienda, su nueva y corpulenta figura de mujer madura desparramada torpemente, mientras su mente, la de un chico de X años, intentaba entender cómo había terminado en el cuerpo de una milf de 40 años. El desconcierto lo abrumaba. Su trasero se sentía incómodamente grande bajo él, amortiguando su caída, mientras que el peso de sus senos lo hacía inclinarse hacia adelante.
El sonido del ambiente era opresivo, cada respiración que tomaba le recordaba que estaba atrapado en un cuerpo que no era el suyo. Mientras se esforzaba por ponerse de pie de nuevo, una sensación de desesperación se apoderó de él.
—¿Cómo... cómo salgo de esto?— susurró, con la esperanza de que, de alguna manera, todo esto no fuera más que un mal sueño del que pronto despertaría. Pero el peso de su nueva realidad, literalmente aplastante, le decía que no iba a ser tan sencillo.
Alex, todavía tambaleándose en su nueva y desconocida forma, finalmente logró ponerse de pie, aunque con esfuerzo. Sintió el tirón del peso en su pecho y el movimiento extraño de sus caderas anchas. Cada paso era un desafío mientras trataba de mantener el equilibrio en esos tacones altos que jamás había usado. El mareo seguía presente, y una sensación de irrealidad lo envolvía, como si todo estuviera sucediendo en cámara lenta.
Al otro lado de la habitación, un viejo espejo colgaba de la pared. Se acercó, titubeante, sin poder controlar del todo su nuevo cuerpo. Al mirar su reflejo, el impacto fue inmediato y devastador: allí, frente a él, estaba la gitana, Nadia, la mujer que había intentado leerle el futuro. Su cabello largo, algo apagado, enmarcaba un rostro maduro pero atractivo, los labios gruesos ligeramente entreabiertos, y los ojos... esos ojos que lo miraban con miedo y desconcierto.
Alex sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. No era solo el reflejo de una mujer, era la expresión de terror en sus propios ojos lo que lo dejó paralizado. Esa mirada, la suya ahora, parecía la de alguien que acababa de ver un fantasma. Y de alguna manera, él mismo se sentía como uno, atrapado en un cuerpo que no le pertenecía, una prisión de carne y hueso.
—No puede ser... —murmuró, su voz temblando, más suave y femenina de lo que estaba acostumbrado.
El reflejo de Nadia, que ahora le pertenecía, se veía frágil y confundido. La mujer que alguna vez había sido la gitana estaba mirando a Alex desde el otro lado del espejo, como si su propia identidad se hubiera esfumado en un destello de luz, igual que la de Alex. Estaba allí, viva y presente, pero también perdida, como si estuviera atrapada en una realidad paralela.
Sintió que sus piernas flaqueaban y sus nuevas curvas pesaban más de lo que podía manejar. El reflejo seguía mirándolo, lleno de un temor que Alex compartía. Se llevó las manos al rostro, tocando las facciones suaves que no le pertenecían, con una sensación de creciente desesperación.
—¿Cómo salgo de aquí? —dijo, tratando de encontrar alguna respuesta en el espejo, pero lo único que recibió fue el eco de su propia confusión.
Alex, aún en su estado de conmoción, notó algo que hizo que su corazón diera un vuelco. En su lucha por mantener el equilibrio y asimilar lo que había sucedido, Nadia estaba o el estaba prácticamente desnudo, la visión lo sobresaltó. Su mente seguía siendo la de un chico de 18 años, y aunque estaba atrapado en un cuerpo femenino, su instinto juvenil despertó.
Lleno de curiosidad y confusión, sus manos, que ahora eran femeninas y suaves, se movieron casi por impulso sobre los enormes y amplios pechos de Nadia, fue deslizado hacia abajo con cuidado, revelando completamente los dos enormes pechos que ahora le pertenecían. Eran más grandes de lo que había imaginado, más grandes incluso que los de Jenny, su novia. Alex apenas podía creer lo que veía: dos grandes orbes carnosos, llenos y pesados, se balanceaban ligeramente con su respiración. Eran tan grandes que parecían demasiado para el cuerpo que ahora habitaba, casi comparables en tamaño a su propia cabeza.
El tacto de su piel suave y la pesadez en su pecho lo dejaron sin palabras. Aunque sentía una mezcla de vergüenza y confusión, el lado adolescente de su mente no podía evitar sentir una extraña fascinación. Era como si su instinto masculino estuviera en conflicto con la realidad física que ahora enfrentaba.
Su respiración se aceleró, y por un momento, se permitió explorar la sensación, un pesado gemido salió de lo profundo de su garganta, aunque estaba completamente desconcertado. El peso, la suavidad, todo era una experiencia nueva e irreal, sentía los pezones entumecidos y un calor acumularse en su entre pierna, estaba poniendo cachondo al cuerpo de Nadia, una calidad humedad se comenzó a gestar en las pantys de la Milf, pero pronto, la realidad de su situación volvió a golpearlo con fuerza. No era el momento de dejarse llevar por impulsos. Estaba atrapado en un cuerpo que no le pertenecía, y aunque su mente luchaba por procesarlo, debía encontrar una manera de revertirlo.
Avergonzado de su propia curiosidad, Alex busco algo con lo que ocultar su nuevo cuerpo temporal, intentando enfocarse en lo que realmente importaba: encontrar una solución para regresar a su propio cuerpo. Pero el miedo persistía, y la sensación de irrealidad continuaba envolviéndolo. ¿Cómo iba a escapar de esta pesadilla?
Curioseando por el lugar Alex busco torpemente entre los estantes, las mesas, abrió cajones, busco en cada escondite algo, solo encontró un viejo baúl diminuto, en cuyo interior apenas estaba una modesta cantidad de dinero, ese fue otro golpe de realidad, de pronto sintió un miedo mas, una nueva preocupación nueva surgía, la ansiedad recorría su espalda, ya no era el jovencito rico, ahora tenia recursos limitados, suponiendo que esa puta había robado su cuerpo, imaginaba que no lo entregaría tan fácil, debía pensar algo, pero su mente en ese momento era un verdadero caos, y si estar allí le llevaba mas de un día?
—No.. no tiene que pasar de hoy, pero.. y si.. es así?—
El miedo y la incertidumbre de su futuro pronto lo invadieron, como comería? y si viene gente que conoce a Nadia? tendrá deudas? que será de este lugar? esa puta debía de pagar un alquiler, si no, no hubiera hecho lo que hizo...
todas estas preguntas resonaban en la mente del chico atrapado en un cuerpo ajeno.
Mientras Alex luchaba por controlar la situación, el sonido de unos golpeteos en la puerta lo sacó de su caótica realidad. ¿Un posible cliente?. Su corazón comenzó a latir con fuerza, el pánico lo invadió, con los pechos de Nadia entre sus manos totalmente expuestos Alex se congeló. El golpeteo volvió a sonar esta vez mas fuerte, Alex tenia miedo, necesitaba vestirse pronto.
Alex no sabía qué hacer. La vergüenza lo envolvió, pero tenía que pensar rápido. Sin tiempo para arreglar el desastre en el que estaba, intentó mantenerse calmado, como pudo busco algo alrededor que pudiera usar, dedujo que si encontró a esta Puta casi desnuda, sus ropas no deberían de estar muy lejos.
en el suelo un conjunto de ropa sutilmente acomodada descansaba, reconoció las prendas, era la misma ropa que este cuerpo llevaba cuando se conocieron. Tomando entre sus nuevas y delicadas manos femeninas, el que seguramente debería ser el sostén mas grande que había visto en su vida.
—Fuck... por que?—
Alex se encontraba frente al espejo, observando con una mezcla de incomodidad y por mucho que lo odiara una sutil sensación de excitación que crecía con cada segundo, el reflejo del cuerpo que ahora habitaba ya no era mas el de un Adolescente, frente a el estaba la que sin dudas era la mujer con los pechos mas grandes que había visto nunca. Los débiles rayos de luz que iluminaban su nuevo cuerpo destacaban cada curva madura y voluptuosa de Nadia, su nuevo y desconocido yo. Tragó saliva, su mente trataba de racionalizar la situación, pero el cuerpo no entendía de lógica, ese calor se estaba volviendo difícil de ignorar, Había llegado el momento de cambiarse de ropa, y aunque intentaba abordarlo de la forma mas rápida y sencilla, cada movimiento le recordaba que nada en su nuevo cuerpo seria sencillo.
Alex evitó mirar al espejo, pero no pudo ignorar la sensación de peso que descansaba en su pecho. "Esto es ridículo", murmuró, tratando de no pensar demasiado en cómo se sentía esa piel tan diferente bajo sus manos. El sonido de los golpeteos se detuvo, Alex suspiro con calma, al menos podía enfrentarse a este reto con mas calma, pero debía darse prisa, pues no sabia en que momento, podrían volver.
El sostén de Nadia, delicado y enorme. Era una prenda suave con encaje intrincado, que denotaba el gusto refinado y elegante de su anterior dueña. Alex lo sostuvo entre sus manos por un momento, examinándolo como si fuera un objeto extraño y complicado. Nunca había tenido que lidiar con algo así, y la idea de ponérselo le resultaba tan ajena como absurda. Pero el recuerdo persistente de la incomodidad sin soporte lo convenció de intentarlo.
Deslizándose los tirantes por los brazos, Alex se esforzó por colocar el sostén correctamente. El encaje rozó su piel, una sensación nueva que lo hizo estremecerse. "Esto no es normal... Esto no es mío", pensó mientras intentaba enganchar la prenda en su espalda. Las correas se resistían a sus movimientos inexpertos, y después de varios intentos frustrantes, recordó uno de los tantos momentos con su novia. Con un suspiro resignado, giró el sostén hacia adelante, abrochó el cierre, y luego lo giró a su posición correcta, acomodando los tirantes en sus hombros.
Cuando finalmente terminó, se miró al espejo. El sostén realzaba perfectamente el pecho de Nadia, y aunque Alex quería ver algo que lo llenara de desdén o rechazo, lo que encontró fue algo que lo desconcertó aún más: no podía negar lo bien que le quedaba.
—Arg estas cosas.. solo estorban y este estúpido cabello!! ARG QUIERO MI CUERPO DE VUELTA!!
—Recuerdo que esa puta llevaba estas.. pero, prácticamente iba desnuda!—
Las diferencias entre la ropa son cada vez mas notables y el estrés de Alex solo iba en aumento, no ayudaba el hecho de que su propio cuerpo le jugara en contra, torpemente tomo las finas medias entre sus manos, y con poca paciencia las fue subiendo sobre sus regordetes piernas, la sensación de la seda fina y fría sobre su sensible piel era demasiado buena para ignorar, pero el constante movimiento de sus pechos y el cabello que obstaculizaban su ejecución le incomodaban mucho.

"Esto... esto es un mal sueño", susurró, apartando la mirada del espejo y tratando de calmarse. Pero mientras se giraba para recoger los zapatos. unos elegantes zapatos de tacón, Alex no tenia ni la mas remota idea de lo que era andar en esto, el tacón mas grande que había usado en su vida eran las de unas viejas botas de motociclista, pero esto?, nada se le comparaba a la humillación que sentía.
—Supongo que es mejor que ir descalzo, es que acaso no tiene otra cosa?—
una parte de él no pudo evitar pensar en lo impactante que era estar en ese cuerpo y cómo, de alguna manera, empezaba a entender mas a su novia.
Pasar al resto de la ropa fue igual de confuso. Al tomar un vestido que hace unas horas vio usar a la verdadera Nadia, Alex dudó por un momento, pero decidió que lo práctico era lo único que importaba ahora. Tiró de la tela hacia abajo, ajustándola sobre sus curvas, mientras sus manos torpemente trataban de alisar el dobladillo. Cada paso del proceso lo hacía más consciente de la feminidad que ahora lo envolvía: la suavidad de las telas, los tirantes del sostén que descansaban sobre sus hombros, el peso y movimiento natural de su cuerpo que se sentía como un desafío constante para su equilibrio.
Cuando finalmente terminó de cambiarse, miró su reflejo de nuevo, respirando profundamente. Era imposible ignorar que, aunque su mente seguía siendo la de Alex, todo lo demás había cambiado. El cuerpo de Nadia lo envolvía por completo, tanto que incluso pequeños detalles, como el perfume ligero que llevaba, lo hacían sentir como un extraño en su propia piel.

Sin saber que seria de su destino, lo que en la mañana fue un paseo mas con su novia ahora se volvía un desconcertante y enorme cambio en su vida, con miedo y pasos temblorosos, tomo aire, torpemente camino hacia la puerta del que al menos por ahora, seria su hogar, no quería levantar sospechas, y seria complicado si los clientes de hace un momento vuelven, si quería sobrevivir en ese cuerpo debía fingir ser Nadia mientras encontraba una forma de recuperar su cuerpo y si quería sobrevivir, necesitaría el dinero de esos idiotas que creen en las fantasías de esta vieja bruja, así que, respirando profundo, quito el seguro por dentro, abrió la puerta, intentando ahogar las lagrimas que caían suavemente por sus mejillas y solo pensó en una cosa, lo mucho que quería estar con Jenny ahora mismo.
Cualquiera que se cruzara en su camino, no dudaría, para el mundo era Nadia, la Cachonda y Sexy Milf del barrio que lee las cartas, prepara amuletos y otras baratijas, pero nadie mas que dos personas en el mundo sabían la verdad, la verdad que bajo esos enormes Pechos, estaba un chico adolescente atrapado en el maduro y cachondo cuerpo de una Gitana.
Excelente continuación. :D
ResponderBorrarHola haces peticiones
ResponderBorrarClaro, no tenemos limite moral.
BorrarUfff ya quiero parte3!
ResponderBorrarMuy pronto
BorrarMe encanta! Espero la 3ra parte!
ResponderBorrarLa chica se esta preparando para su turno en el Show
BorrarExcelente!
Borrargran capitulo, esto se pone interesante
ResponderBorrargracias por tu apoyo mi cielo
BorrarMe esta encantando como va esta historia excelente capitulo, la Gitana usando sus métodos de manipulación para hacerse pasar por Alex para convencer a Jenny de que todo esta bien jeje, y que pasara con Alex en su increíble nuevo cuerpo femenino
ResponderBorrarIncreíble para algunos, una maldición voluptuosa para el, veamos que pasa <3
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