viernes, 29 de noviembre de 2024

La Gitana

Capítulo III.I
Mujer bienvenida a tu Nueva Vida como Niño


Nadia caminaba por el centro de la ciudad, sintiendo el viento en su rostro con una renovada libertad. Estaba en el cuerpo de Alex, un joven lleno de energía y con todo el futuro por delante. Mientras sostenía la mano de Jenny, no podía evitar sonreír. Todo había salido mejor de lo que esperaba. El cuerpo masculino le ofrecía una fortaleza y una ligereza que no había sentido en años. Sus sentidos estaban afilados, y cada movimiento parecía fluido, sin la carga que su cuerpo anterior le imponía.




Jenny, sin embargo, comenzaba a notar algo diferente. Alex o al menos quien creía que era Alex estaba actuando de manera extraña. Había una intensidad en su mirada, un aura de confianza que no había sentido antes. Pero, en lugar de cuestionarlo, pensó que quizás era su imaginación. Habían pasado un día juntos, después de todo. Quizás era solo parte de la emoción.

Nadia, disfrutando de su nuevo rol, aprovechó la oportunidad. Sin previo aviso, se inclinó y besó a Jenny, tomando sus labios con una pasión que sorprendió a la chica. Jenny, inicialmente sorprendida por el gesto de arrepentimiento, pronto ocurrió al beso, sintiendo algo diferente pero agradable. Los labios de "Alex" eran suaves, pero el beso tenía una firmeza que la hacía sentir segura.




Cuando terminó el beso, Jenny lo miró con ojos curiosos y un leve sonrojo.
 — ¿Qué fue eso? — preguntó, un poco aturdida pero sonriente.

Nadia, con una expresión calmada, decidió usar todo su encanto. 
—Solo... no podía evitarlo. Estar contigo me hace sentir que todo en mi vida tiene sentido—dijo con una voz suave, casi susurrante. 
—Te amo, Jenny. Quiero que estemos juntos, ahora y siempre, yo sé que eh sido un Idiota en el pasado, pero…— Nadia en el cuerpo del muchacho bajo la cabeza intentando mostrar arrepentimiento.
 —Pero después de lo de la mañana... Quiero hacer las cosas bien… por los dos nena. —

Las palabras resuenan profundamente en Jenny. Había algo en la forma en que "Alex" hablaba, algo distinto, pero a la vez increíblemente romántico. Cualquier duda que había tenido se desvaneció en ese momento. La declaración de amor fue suficiente para que su corazón se acelerara, y pronto, cualquier extraña sensación que pudiera haber tenido se disipó en la calidez de ese momento, Jenny sintió que las lágrimas brotaban de sus ojos, había estado sensible y era una chica sencilla. . . . . . , vivir su vida, enamorarse y quizás, encontrar a la persona con quien pasaría toda su vida. Y esa pequeña chispa que había olvidado se volvió a encender una vez más, pues en su inocencia de doncella, ella estaba segura de que esa persona, era Alex.

Mientras tanto, Nadia reía para sí misma. Había logrado lo que quería. Con su experiencia como mujer, sabía exactamente qué decir, qué hacer para mantener a Jenny a su lado, confiada y completamente bajo su control. Era como si hubiera sido diseñado para dominar este cuerpo joven y aprovecharse de su vida. Sentía una satisfacción maliciosa mientras miraba a Jenny, quien ahora parecía completamente enamorada de ella, sin sospechar nada, aunque por otro lado, podía sentir más, su cuerpo reaccionaba ante los constantes abrazos y muestras de amor, podía sentir su nueva virilidad presionarse sobre sus apretados bóxer “ay niñito eres tan precoz… tenemos que cambiar eso”, dijo para sus adentros.

Nadia tenía el control, y eso le daba una nueva sensación de poder. Estaba jugando un papel perfectamente, y el verdadero Alex, atrapado en algún lugar, no tenía forma de detenerla. Este nuevo cuerpo era suyo, y planeaba disfrutar cada momento.
Nadia y Jenny continuaron su paseo por el centro de la ciudad, y lo que inicialmente parecía una salida casual se fue convirtiendo en una tarde llena de momentos especiales. Jenny, acostumbrada a que Alex fuera un poco reservado o, a veces, distraído, notó con sorpresa que hoy estaba completamente entregada a ella. Cada pequeño deseo que expresaba, desde comprar una bebida hasta entrar en una tienda para mirar ropa, era recibido con una sonrisa y una rápida afirmación de parte de Nadia. Este nuevo "Alex" estaba siendo increíblemente atento, y aunque al principio le resultó un poco extraño, pronto se dejó llevar por el placer de sentirse tan mimada.

Pasaron de tienda en tienda, probando diferentes atuendos, y cada vez que Jenny preguntaba la opinión de "Alex", Nadia no escatimaba en halagos. "Te ves preciosa", decía sin dudarlo. "No puedo creer que seas mía." Jenny se ruborizaba, sin saber si era el intenso interés de "Alex" o el hecho de que se sentía tan deseado lo que la hacía sentir tan especial.

Finalmente, mientras caminaban por una tienda de moda, Jenny se detuvo frente a un vestido corto y ajustado que había llamado su atención.
 — ¿Qué te parece este? —preguntó, mirándolo de reojo.

Nadia, ahora completamente envuelta en la experiencia de ser Alex, avanzando con entusiasmo. 
— Creo que deberías probártelo. Te quedaría increíble. —

Jenny sorprendiendo y acercando, tomando el vestido y dirigiéndose al probador, pero no sin antes mirar a Nadia con una pequeña sonrisa traviesa.
 — Ven amorcito, ayúdame a decidir cómo me queda. —
Nadia la siguió, curiosa por ver cómo sería experimentar algo tan típico de un hombre: observar a una mujer probándose ropa con interés masculino. Mientras esperaban frente al probador, Nadia notó que sus nuevas reacciones eran distintas. Al principio, solo había visto la experiencia como un juego, pero ahora su cuerpo masculino respondía de maneras inesperadas. Cuando Jenny salió del vestidor con el vestido ceñido a su figura, Nadia sintió un calor que no esperaba. La visión de Jenny, con el vestido resaltando cada curva de su cuerpo, activó sensaciones nuevas y poderosas en Nadia, su nuevo pene había despertado, el hermoso y joven cuerpo de Jenny había conseguido excitar y cautivar a su nueva falsa novia Madura en su cuerpo. . . . . juvenil.
Era una mezcla extraña de emociones. Por un lado, su mente seguía siendo la de una mujer experimentada, pero ahora, atrapada en el cuerpo de Alex, sentía una urgencia y atracción física que jamás había experimentado como mujer. Sus ojos se detuvieron en la figura de Jenny, notando cada pequeño detalle: cómo el vestido se ajustaba a su cintura, cómo se movían sus caderas al girar frente al espejo, como enmarcaba ese pequeño trasero tan delicioso. La fascinación que sentía era intensa, y por un momento, incluso olvidó que no era realmente Alex.

— ¿Y bien? — preguntó Jenny, girando para ver su reflejo, sin darse cuenta del torbellino de sensaciones que Nadia estaba experimentando.

Nadia, intentando mantenerse en control, simplemente sonriendo, luchando por no parecer demasiado emocionada.
 —Te ves... increíble, pareces afrodita en persona, creo que deberías llevarlo. —

Jenny sonriendo de nuevo, complacida por el halago, y sin más, volvió al probador para cambiarse de ropa. Mientras lo hacía, Nadia se quedó allí, intentando sofocar su erección, procesando lo que acababa de experimentar. No solo estaba aprendiendo lo que significaba ser un hombre, sino también cómo esos pequeños momentos podían cambiar su perspectiva por completo. La atracción física era algo que antes controlaba con facilidad, pero ahora, en este cuerpo joven y lleno de energía masculina, era casi abrumador, casi como tener una bestia que ante el mínimo descuido, pudiera soltarse.

—Así que esto es lo que se siente ser un hombre… interesante—
Dijo mirando el creciente bulto en sus pantalones con fascinación. 

Al salir del probador, Jenny aún sonreía y, aunque no mencionó nada directamente, pudo notar que algo había cambiado en la forma en que "Alex" la miraba. Tal vez no era solo su imaginación, después de todo.

Nadia y Jenny caminaban de regreso a casa, la tarde había sido una mezcla de emociones, descubrimientos y momentos de conexión. Lo que comenzó con tensión y miedo por el extraño ataque que sufrió Alex, había terminado en una salida que había acercado aún más a la pareja, al menos desde la perspectiva de Jenny. Nadia, por su parte, no podía dejar de reflexionar sobre lo que había ocurrido en los probadores.

Aunque ahora Nadia habitaba el cuerpo masculino de Alex, seguía siendo, en esencia, una mujer. La atracción que había sentido por Jenny mientras se probablemente ropa era algo inesperado, algo que antes no había considerado. Sin embargo, lo que más la sorpresa era su reacción hacia otros hombres. Mientras caminaban de tienda en tienda, no había podido evitar fijarse en varios chicos atractivos que pasaban por su lado. No fue algo mirada consciente al principio, pero poco a poco se dio cuenta de que sus ojos los seguían, pero, no solo a hombres, pronto se dio cuenta, que estaba a mirando hombres y mujeres por igual, sus no podía evitar girarse cuando Pasaba una mujer bonita, en más de una ocasión Jenny estuvo a punto de atraparle de no ser por su experiencia como mujer, que pudo librarse de un buen regaño y ver todo su avance tirado a la basura.

"Debe ser la memoria de este cuerpo", se dijo a sí misma, tratando de convencerse de que eran los instintos de Alex los que se manifestaban. Pero la verdad era más compleja de lo que quería admitir. Sentía una nueva libertad en poder apreciar tanto a mujeres como a hombres sin las limitaciones que antes tenía. Aunque seguía siendo Nadia por dentro, su nueva perspectiva le había abierto una puerta a algo que nunca había explorado. Tal vez, pensó, podía considerarse bisexual ahora, o al menos, lo que estaba experimentando era una forma distinta de entender la atracción.

Durante el trayecto, Jenny notó cómo los ojos de "Alex" se desviaban hacia un chico que pasaba. Al principio, pensó que tal vez era su imaginación, pero luego se dio cuenta de que Alex había estado mirando a otros hombres de manera similar durante toda la tarde. Intrigada, le sonó con picardía y le preguntó en tono juguetón:

— ¿Te estás volviendo admirador de los chicos guapos ahora? —

Nadia, sorprendida por la observación de Jenny, reaccionó rápido. Una de las cosas que siempre había dominado era su habilidad para mentir con naturalidad. Sonrió ampliamente y, sin perder la calma, respondió:

—Claro que no, solo estaba pensando en cómo algunos chicos se esfuerzan demasiado en su apariencia. Me hace sentir bien saber que no necesito eso para impresionarte. —

Jenny soltó una carcajada, encontrando la excusa convincente y encantadora. 
—Eres un caso, Alex. Pero me gusta verte tan atento hoy. Ha sido una tarde extraña, pero creo que... nos ha unido más. —

Nadia ascendió, sin mostrar la confusión que sentía por dentro. Mientras seguían caminando, no podía dejar de pensar en cómo se había sentido y cómo había cambiado su percepción de lo que significaba estar en este nuevo cuerpo. No era solo una cuestión de apariencia, era una cuestión de sensaciones, de reacciones y de deseos que antes no había tenido.

Al llegar a casa, la tarde había caído por completo, y el ambiente de la ciudad era tranquilo. Jenny, relajada y feliz, se estiró al llegar a la puerta, mientras Nadia la observaba en silencio. Tal vez, esta nueva vida le ofrecería oportunidades y experiencias que jamás habría considerado, pero por ahora, tenía que jugar el papel de Alex lo mejor posible, mantener a Jenny cerca, y seguir explorando las posibilidades que este nuevo cuerpo le ofrece. “Quizás no necesites robarle el cuerpo a esta chiquilla, quizás, deje las cosas tal y como están ahora”

La atmósfera era tranquila e íntima. Los últimos rayos del sol iluminaban suavemente el espacio, creando un ambiente cálido y acogedor. Jenny miró a Nadia, o más bien, a "Alex", con una mezcla de confianza y deseo. La cercanía de la tarde, las conversaciones, las miradas, habían despertado algo entre ellos. Jenny se acercó a Nadia y, sin dudarlo, lo besó con suavidad, pero con la intensidad de alguien que ya no tenía dudas de lo que quería.

Nadia, por su parte, aunque aún incómoda en su nueva piel, no pudo evitar sentirse embriagada por las sensaciones que el cuerpo de Alex le proporcionaba. No solo era el placer físico, era la emoción de experimentar algo nuevo, algo prohibido para su verdadera esencia. Mientras devolvía el beso, supo que esa noche sería un paso más en su exploración, no solo de su poder, sino de lo que significaba vivir como alguien más, y cómo eso podía redefinir todo lo que creía saber sobre el deseo y el control.




El momento se volvió más íntimo, y el silencio entre ellos se rompió solo por el sonido de sus respiraciones. Aunque Nadia sabía que tenía que mantener las cosas bajo control, también era consciente de que ese juego, esta nueva vida, tenía más potencial de lo que había imaginado.
La relación entre Nadia y Jenny había sido muy buena, el día había sido maravilloso, Nadia dentro del cuerpo de chico se había comportado como todo un caballero, algo que nunca había sido Alex, la joven pareja se quedó mirándose un momento, Jenny miraba los profundos ojos de Alex, había algo en ellos, de alguna forma, diferentes, una espinita de miedo la envolvía desde lo masa profunda de su mente, pero echo la culpa al momento
 — ¿Quieres pasar?... t-tengo casa sola...
Nadia por primera vez en todo el día, se puso nerviosa, no era una tonta virgen como Jenny, su miembro apretaba contra sus pantalones, se limitó a asentir torpemente, al entrar solo encontró una casa vacía.
—Mis papás no vuelve hasta tarde...

Dijo Jenny completamente roja, pero Nadia se había quedado congelada, su corazón estaba a mil por hora, su mente viajo esos días en los que compartía edad con Jenny, joven y tonta, ella confió en un hombre, confió y le mintieron, pero ella estúpidamente le perdono, su mirada se puso triste por un momento, recordó lo difícil de su adolescencia, como fue crecer en un barrio peligroso siendo tan solo una niña y tener un cuerpo tan desarrollado, pero ahora, era libre, libre de ser mujer, libres del miedo de terminar embarazada, libre de ser una puta, libre del maldito periodo, libre de esos fantasmas que le atormentaban, podía empezar otra vez, podía empezar con Jenny y genuinamente, se esforzaría en hacerla feliz, al menos aunque eso significara, robarle Por completa la vida al chico, no pensaba renunciar a esto.

Los dos chicos enamorados caminaron en silencio por la casa de Jenny hasta su cuarto, en un punto Nadia no pudo más, ser hombre no era fácil, controlar esos impulsos era difícil, esa erección la estaba volviendo loca, tenía que hacerla suya, sin poder soportarlo, tomo a Jenny entre sus brazos, la envolvía con fuerza, le gustaba ser quien llevara el ritmo, mientras sus labios se tocaban en una danza que no parecía tener fin. 




Jenny se veía tan hermosa, le seguía el ritmo, el sabor de su lengua era dulce, femenino, joven, siguió besándose y comiéndose a besos mientras subían las escaleras, la respiración entre cortada de Jenny estaba poniendo durísimo a Nadia, ella le mordía los labios, deslizaba sus manos agarrando su cintura con firmeza, manoseaba hábilmente sus nalgas, Jenny solo gemía como una doncella cuando Nadia en el cuerpo de Alex dejaba salir ese lado masculino.



ser una mujer madura con muchos años de experiencia tenía sus ventajas, cuando llegaron al cuarto de Jenny esta estaba mojadisima, y ​​el nuevo pene de Nadia comenzaba a doler. Nadia se dejó llevar, era como ser una espectadora dentro del cuerpo de una bestia, “¿así es como se sienten los hombres?” Sentí que quería cogérsela hasta hacerla llorar, pero también quería abrazarla, protegerla cuidarla, sus pensamientos eran confusos, necesitaba correrse en ese cuerpo para estar calmada y pronto lo iba a experimentar. Sin poder contener su fuerza, lanzó a Jenny a la cama, la chica rio medio asustada y medio cachonda, Nadia usando su nuevo cuerpo le dio un pequeño espectáculo, ella sabía bien lo que le gustaban a las mujeres. Con una mirada seria pero dejando ver una sonrisa sínica, Nadia se quitó la camisa lentamente, movía sus caderas como los chicos del club para mujeres que la milf había frecuentado en su vida anterior, poco a poco con un ligero movimiento de caderas, Nadia fue quedando desnudo.




— ¿Segura que podrás con todo esto? — dijo señalando su cuerpo que mostraba orgulloso una erección, Nadia se sentía poderosa, en un cuerpo masculino ella ponía las reglas y las cosas se hacían a su modo. 

Jenny se puso rojísima era la primera vez que podía verlo completamente desnudo la sangre empezó a hervirle y las piernas a temblar. Lo que vio fue súper increíble el tamaño de su pene era simplemente sensacional, pero le colgaba riquísimo y tenía unos huevos tan grandes que hacían juego con ese enorme miembro, Jenny se puso más nerviosa, su corazón latía con fuerza, este momento, este momento entre ellos dos, estaba pasando por fin. Ya había sentido en alguna ocasión semejante bulto cuando se besaron y fajaron, pero esta vez, era distinto, no era tan tímido como otras veces, que incluso Jenny sintió que presionaba a su novio, ahora era distinto, por primera vez, ella se sintió. . . . . deseado, sentí que su miedo, el no ser lo suficiente bonita para Alex no le preocuparía más, ella había puesto así de caliente a su novio.




 Regresando al asunto era simplemente delicioso para Jenny ver su cuerpo, delgado pero fuerte, provoco que empezara a empapar sus panty más de lo que ya estaban, estaba tan excitada que le descubrió la rapidez con la que sus pezones se endurecieron, su vagina estaba caliente. . . . . y mojadisima, sus jugos escurrían levemente por sus muslos y pronto todo el cuarto se llenó a ese olor a sexo.

Nadia empezó a hacer movimiento que los hombres hacen en un espejo, posa para ver sus músculos, de repente se agarró la verga con las dos manos y dijo jugando “Hay Jenny si no fuera tan tímido ya te hubiera cogido desde hace mucho tiempo”. En ese momento Jenny se llevó las manos a la cara, su rostro ardía, su corazón latía con fuerza, sabía que era su oportunidad.
Nadia empezó a besar su cuello, Jenny gemía y jadeaba, se veían tan hermosa cuando se ponía así de cachonda.
—Déjame ayudarte— llevaba puesto un vestido de flores largo y de una sola pieza, tenía puesta una tanga de color azul pastel que hacia juego con el color de su vestido así como un top. La chica dejo de tocarlo por unos segundos para quitarse el vestido y quedar solo con la tanga. La voz de “Alex” era ligeramente más ronca, hacía que la piel de Jenny se erizara, pero en su respuesta solo dijo

—Yes Daddy—Nadia no lo soporto más, prácticamente le arranco las ropas a su nueva novia quien solo daba pequeños grititos dulces, esto puso más cachonda a Nadia que se dejo llevar por su cuerpo masculino.
Nadia estaba besando los pechos de Jenny, pequeños pero firmes, no pudo evitar reír al compararlos con sus antiguos melones. 


Sus pezones bien duritos, con pequeñas areolas morrones. Sus pechos estaban salados, su sudor femenino era embriagador, aspiraba con fuerza queriendo que ese aroma se impregnara en su ser, ese aroma a hembra le encantaba, poco a poco fue bajando hasta llegar a su vagina, estaba tan parado que movía sus caderas inconscientemente. . . . . , deseaba tanto metérsela, Jenny suspiraba, podía oírla hacer eso toda la vida, en ese instante, Nadia no era más una Milf, en ese Momento se volvió un chico, se volvió el hombre para Jenny.
El instinto animal de Nadia hizo que solo bastara una mirada, Jenny avanzaba tímidamente, y con su mano derecha tomara su verga y empezó a frotarla contra su panocha virgen, que estaba más que húmeda y lubricada, le pidió a su novio que empujara y de un solo movimiento lo hizo.

le dolio un poco al principio, sintió como algo se rompía, como algo le era arrebatado, pero era feliz, después de varios movimientos suaves todo se volvió increíble, Jenny se sintió riquísimo, Nadia aumentó la intensidad y el ritmo, su cara y tenía casi la misma expresión de Jenny. 

Habiendo vivido una vida como mujer, no pudo evitar notar las diferencias, era muy distinto este lado del campo, ahora él mandaba y solo Nadia sabia lo bien que se sentía ser el dominante en la cama.
—Voltéate— Nadia le ordeno, Jenny obedeció sumisamente, se mordía los labios, parecía una pequeña putita obediente.
—Esto te va a gustar princesa—
En ese momento Nadia con su nueva euforia y con su fuerza masculina acomodo a su placer a la chica en la posición que los hombres le llaman de perrito. 


Jenny podía sentir como su novio frotaba su verga contra su puchita caliente, ella sollozaba ansiosa, quería el pene de Alex sin saber que una milf frustrada se la estaba cogiendo.
 — métemelo mi amor y acaba dentro de mí— Jenny mordía sus labios, el brillo en sus ojos era difícil de ignorar, Nadia le dio un par de nalgadas que dejaron rojas las nalgas de su nueva novia, ella se retorció ligeramente, en realidad fue uno de los momentos más increíbles de su vida, habiendo tenido sexo como mujer tantas veces nada se comparaba a esta sensación de poder. 

Lentamente, Nadia volvió un metro su verga en la mojada y caliente puchita de su amante, se deslizo fácilmente, tomándola de sus caderas, comenzó a mover su cintura. Sus gemidos eran ricos y llenos de pasión, Nadia siguió cogiéndose a Jenny hasta que le dijo. 

—Alex ahhh ahh mi amor mmm así papi!!! — Dio un grito tremendo, apretaba su conchita alrededor de su verga, podía sentir como temblaba, pero Nadia solo aumentó el ritmo, el olor almizclado estaba por toda la habitación.






Las pequeñas tetas de Jenny rebotaban con cada embestida y el sonido de aplausos sobre sus pequeñas nalgas blancas no se hizo esperar, siguieron cogiendo como dos animales en celo, probando el sabor de su carne por primera vez, a un ritmo súper fuerte y violento y gracias a que Nadia no se vino tan fácil, aunque en muchas ocasiones estuvo a punto de, Jenny pudo tener increíbles 14 orgasmos largos, después al final Nadia le dijo.

—Mi amor, mi amor, ya mmmm ya me estoy viniendo—Jenny solo lo ayudaba empujando su culito de colegiala hacia atrás para que estuviera lo más adentro que se pudiera. Jenny podía sentir como se inundó su panocha con su lechita, termino y le dijo que había sido maravilloso, al final los dos se abrazaron y se quedaron allí, acurrucados en uno con el otro, su primera vez, como hombre para Nadia, como pareja. . . . . . y como mujer para Jenny había sido una experiencia maravillosa. 




Después de varios minutos de relajación, besos y abrazos, Nadia, aún confundida y fascinada por la nueva realidad que vivía en el cuerpo de Alex, decidió que necesitaba más control. Aunque había dominado la situación hasta ahora con su habilidad para mentir, la falta de información sobre la vida de Alex y sus recuerdos la inquietaba. No podía arriesgarse a ser descubierto o cometer un error que despertara las sospechas de Jenny. Era momento de recurrir a su magia, tenía que volver a su antigua casa. Por un momento, sentí una punzada de miedo. Sabía que usar magia tan cerca del cuerpo original podía tener efectos impredecibles. Pero… Después de un sexo tan delicioso como este, estaba dispuesta a todo, aun si eso significaría confrontar al chico.



9 comentarios:

  1. Wow gran historia me esta encantando, recién descubro tu blog, ya me leí algunas historias pero esta me a fascinado me acabo de leer todos los capítulos de una y quede encantado, muy buen blog y buena escritora del body swap, de verdad felicidades.

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  2. buen capitulo, ya quiero ver la confrontación entre la gitana y el chico

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  3. Me gustaría que cuando vaya a su antigua casa también se cojan en sus nuevos cuerpos, el chico como la gitana y la gitana como el chico aunque supongo que por ahí va la historia jeje

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  4. Me encanta esta historia como la gitana se hace pasar por el muchacho es algo oscuro pero a la vez romántico

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  5. muy buena historia, a esperar la siguiente parte

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  6. Cada vez se pone mejor, Jenny tubo la mejor cita romántica con Nadia siendo Alex que con el verdadero novio, eso le pasa a Alex por no valorar a Jenny y ser tan grosero y descortés con ella, aunque Nadia no es una santa ya que le robo el cuerpo a Alex, es una mejor influencia para Jenny. Buen capitulo

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  7. me hubiera gustado que Nadia se hubiera dado autoplacer siendo Alex jajja

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Hola mis amores, espero estén teniendo una hermosa tarde, que las bendiciones del Body Swap caigan sobre ustedes y consigan el cuerpo de sus...