martes, 26 de noviembre de 2024

Petición #1

De Gordo Perdedor a una Diosa del Deseo





Julio Rodríguez había alcanzado el punto más bajo de su existencia a sus 45 años. Su vida era una secuencia interminable de engaños. Frustrado, gordo y siempre con la sensación de que el mundo conspiraba contra él, seguía viviendo con su madre en una casa donde la pintura se estaba cayendo a pedazos y su Madre contantemente le reclamaba y se burlaba del por ser un gordo y perdedor.

—Cuando me vas a traer nietos!!!
Era lo mismo que le gritaba todos los días, cada día una constante humillación y un continuo recordatorio de su patética vida.

Trabajaba como auxiliar en un almacén, un empleo que odiaba, pero que nunca había tenido el valor de abandonar. A eso se sumaba la reciente traición de Lolita41, su única novia, aunque fuera solo virtual. Una mañana, sin previo aviso, ella lo bloqueó tras meses de mensajes, dejándolo solo con su monitor y las ilusiones rotas.

Esa tarde, regresaba a casa después de una jornada larga y sofocante. Caminaba con su postura encorvada, sus pasos resonaban pesados ​​sobre la acera y su sudor le empapaba la camisa. Un olor acedo lo envolvía, aunque ya había dejado de percibirlo. Las mujeres que pasaban, preferían cruzar a la otra calle al verle venir, el para su consuelo se decía a sí mismo, "Ellas se lo pierden", era lo único que lo mantenía de pie.




Sin querer llegar aún a su hogar, decidió caminar sin rumbo fijo. Quizás el aire pudiera aliviar la presión en su pecho, o al menos distraerlo. Sin embargo, su cuerpo no estaba acostumbrado al ejercicio; en pocos minutos, jadeaba como un pez fuera del agua. Al encontrar una plaza vacía, se desplomó sobre una banca cerca de una vieja fuente de cantera, El perdedor, empapado en sudor como un cerdo, yacía sentado y jadeando, esforzándose por respirar, desparramado sobre una banca en la solitaria plazuela Ahí, mientras intentaba recuperar el aliento, algo inusual captó su atención.



Un destello metálico provenía del agua de la fuente. Intrigado, Julio se levantó, tambaleándose. Cuando llegó al borde, vio una moneda peculiar, brillante bajo la luz tenue de la farola cercana. Julio movió sus cachetes sudorosos a la izquierda, luego a la derecha, no había nadie en tan abandonado lugar, como pudo y casi tambaleándose, se arrastró como gusano para tomar la moneda.
Tras asegurarse de que no había nadie más, estiró su mano sudorosa, regordeta y peluda para tomarla.

—quizás este día no sea tan malo... pero que?!Esta cosa es falsa!!— 

Examinándola, notó que no era una moneda común. En un lado, una cara demoníaca sonreía con burla. En el reverso, leía las palabras "Válido por un deseo".

—¿Un deseo? ¿Qué clase de broma es esta?—murmuró. Aunque escéptico, el hombre se volvió a quedar sin aliento por el esfuerzo de agacharse y tomar la moneda, su olor corporal era insoportable, su apariencia desagradable, se quedó por un momento mirando al cielo mientras se recuperaba nuevamente
—un deseo eh? jeje.. ¿Qué podría pedir con un deseo?—algo dentro de él despertó. Se quedó mirando la moneda, pensando qué podría pedir. 
—Si yo pudiera.. —sus pensamientos fueron detenidos, cuando una hermosa chica rubia paso por su lado.. eso lo hizo recordar... A ella.. su nombre atravesó su mente. Neringa Kriziute..




—Esa mami está bien rica..—

—Cómo quisiera tenerla a ella, solo para mi, Lo deseo con toda mi alma— murmuró, apretando la moneda entre sus dedos. La moneda brilló intensamente, pulsando como si tuviera vida propia. Inconsciente de esto, lanzó la moneda de vuelta a la fuente y se dio la vuelta para irse.

De pronto, un dolor agudo lo golpeó en el pecho. Su corazón latía desbocado, cada golpe resonando como un tambor en sus oídos. "¿Un ataque al corazón? ¡Voy a morir!", pensó mientras se desplomaba al suelo. Su respiración era entrecortada, el sudor le corría por la frente como un río. Intentó pedir ayuda, pero ningún sonido salió de su boca. Su visión se nubló, las luces de la plaza se mezclaban en un torbellino de colores. El aire parecía más denso, como si estuviera sumergido bajo el agua. Justo antes de perder la conciencia, escuchó voces que no reconocía.



"Chica, chica, Neringa, ¿estás bien?"

"¿Neringa?", pensó. "¿Qué demonios…?"

Todo se oscureció.


Julio abrió los ojos lentamente. Estaba acostado en una cama suave, con sábanas que olían a lavanda. La luz cálida del amanecer se filtraba por unas cortinas blancas. No reconocía el lugar. Frente a él, una mujer hermosa lo miraba con preocupación.

—Gracias a Dios, ya estás despierta. Nos diste un buen susto—, dijo la mujer, antes de salir apresuradamente de la habitación. —Voy a avisar al médico.—

Confuso, Julio intentó incorporarse. Una presión extraña en su pecho lo detuvo. Miró hacia abajo y lo que vio lo dejó sin aliento. Dos enormes senos se alzaban bajo la fina tela del camisón que llevaba puesto. Instintivamente, los tocó, sintiendo la suavidad bajo sus manos ahora más pequeñas y delicadas.

—¡¿Qué Chingados?!—, exclamó, aunque su voz sonó completamente diferente: suave, femenina. Saltó de la cama y corrió hacia un espejo en la esquina del cuarto. Al mirarse, sintió que el pánico lo ahogaba. Reflejada en el vidrio no estaba él, sino la figura perfecta de Neringa Kriziute.




—¡No, no, no puede ser! Esto no es real—balbuceó, acariciando su rostro ahora juvenil y perfecto. Su mirada descendió por su nuevo cuerpo: curvas pronunciadas, piel tersa, piernas largas y elegantes. A pesar del miedo que lo invadía, no pudo evitar un pensamiento —estoy buenísima.—

Julio, ahora atrapado en el cuerpo de Neringa, se dejó caer al suelo. Su mente estaba al borde del colapso, pero una parte de él no podía ignorar la extraña excitación que sentía al experimentar esa nueva forma física. Cada movimiento, cada roce de la tela contra su piel era una sensación completamente nueva y embriagadora.


Julio pasó las siguientes horas explorando su situación. Tocaba su cabello largo, observaba cómo sus manos ahora delicadas recorrían su cuerpo con fascinación y miedo. Cuando se miraba al espejo, era difícil no admirarse. Pronto, entendió que su deseo se había cumplido, tenía el cuerpo de Neringa solo para el. Desde ese momento, tendría que lidiar con un mundo completamente nuevo, donde las expectativas y la atención estarían puestas sobre él... o mejor dicho, sobre ella.

Narra Julio:

Mientras me miro en el espejo, veo una figura alta parada allí. Mis manos están en mis caderas y noto lo tonificadas que se ven, Los músculos de mis brazos están definidos, lo que los hace parecer fuertes pero delgados sin parecer una machorra. las tetas de esta pendeja son enormes, se siente tan rico apretarlos, trazo mis dedos sobre las líneas de definición que lo atraviesan. Una sonrisa se dibuja en mis labios mientras admira la vista. Me acerco al espejo y examino mi rostro. Mis ojos son como los de una puta pervertida, Tienen esa mirada que todas las putas tienen

"COGEME PAPI, COGEME COMO LA PUTA QUE SOY", era divertido hacerle decir a este cuerpo que dijera lo que yo quisiera. en ese momento pienso, "cuantas verga habrán estado ya en este cuerpo?" Ese pensamiento hacia sentir una humedad allí abajo, el cuerpo de Neringa se estaba poniendo cachondo —Chingado, me volvió una puta que se calienta pensando en pitos...—, sigo mirando mi nuevo rostro, mis cejas son gruesas y están bien cuidadas, marcando perfectamente el rostro de esta mami. Mi nariz es recta, lo que lleva a labios carnosos, listos para mamar verga, Mi atención se desplaza entonces a ese punto. 

Qué delicioso es cuando tienes las hormonas al millón y una mente tan pervertida que te permite gozar.

Siento una palpitación rica entre las piernas, de pronto tengo deseos de sacarme la camisa que llevo puesta y exponer mis nuevas tetas, frotarme los pezones hasta que se me pongan duritos. Qué rico, siento cómo el calor me abraza y la tela de mi tanguita se humedece.

Al ver mi nuevo reflejo en el espejo me detengo y suspiro un par de veces, mi corazón late con fuerza contra mi pecho y siento el coño empapado, pero su mirada, tiene una pizca de inocencia, por un momento siento que otra persona me ve. . . . , como si supiera lo que hacia, mis mejillas se ponen rojas, estaba tan caliente.

De pie frente al espejo comienzo a tocarme los senos, me quito el sostén. Mis senos quedan libres, son grandes y el pezón ya está durito. Procedo a bajarme el short y froto uno de mis dedos sobre la tela de mi tanguita, justo por encima de mi nuevo clítoris que se comienza a poner durito.



Qué rico se siente. Me desnudo por completo mientras me sigo viendo en el espejo. Un par de azotes resuenan en el cuarto y me ponen más cachonda, a Neringa le gustaba esto, puta masoquista.

—Qué rica estás, perrita —me digo mientras me clavo las uñas en una de mis nalgas.



—Me siento muy caliente, soy una zorrita, una perrita a la que le gusta que le revienten el culo con folladas y una verga gruesa—

Ver a este cuerpo decir cosas que la verdadera jamás me diría, me pone tan caliente, siento una sensación fantasma, me siento duro, siento aun mi verdadero pene, pero no esta allí, en vez de eso, me siento mojadita, estoy cachonda, Había puesto tan cachondo al cuerpo de... ejem a mi Nuevo Cuerpo.

Me lleno el dedo de saliva y después la vierto en mi conchita. Estoy bastante mojada y se siente delicioso. Comenzo a gemir, me muerdo el labio y veo cómo mis mejillas se ponen rojas.



Mis dos hoyitos me están pidiendo más. Mi culito también pide atención, pero estoy totalmente concentrada en mi coñito.



Sin pensarlo más busco por la habitación algo, hay una urgencia poderosa por ser llenada, no era yo!, lo juro! no soy yo!, este cuerpo parece tener mente propia!, buscando encuentro un desodorante con una forma sugestiva una sonrisa se dibuja en mi.
 —Esto servirá— 
Regreso y me subo a la cama, comienzo a frotar mi nueva conchita contra la tela.
Adelante y atrás, despacio, sintiendo la porosidad de la tela acariciándome los labios de mi vagina y mi campanita.

—Au… Qué delicia… ah…Ne-ringa —levanto mi vista hacia el techo y me tomo del cuello para presionarme. Mis tetas se mueven, arriba y abajo, siguen el ritmo con el que me estoy dando una deliciosa masturbada.


Detrás de mí está el espejo, así que cuando lo miro, veo mi culo follando con la almohada. Me incliné sobre la cama y abrí mis nalgas con las manos solo para ver mi nuevo coñito cubierto por mis fluidos. Dios, estas tan caliente Neringa.

Tome el falso consolador y lo coloqué sobre el agujerito de esta perra, siento cómo poco a poco va entrando en mí. Quería que me follara toda. Que me follara como la puta que era, porque a las putas como yo nos gusta que nos partan en dos.

Sigo moviéndome, llevo mis manos hacia mi culo y me doy un azote, después recojo un poco de mis mismos jugos y los unto en mi anito hasta que está listo para ser follado. Me saqué el consolador del coño, mojado todavía por todos mis fluidos y comencé a introducirlo en mi anito.


 Al principio me dolió, pero aquella sensación solo provocó ponerme más y más cachonda. Me dijo a mi mismo, "No eres tú, te estás cogiendo a Neringa, esto no es gay, no soy gay" Cuando todo estuvo dentro, cogí una de las sábanas de mi cama y la puse entre mis piernas a manera de que la Tela quedase entre los labios de mi vagina. Sujete los dos extremos y tire hacia arriba. La sábana presionada contra mi conchita ya la misma vez empujó el consolador más adentro de mi culo.




—Ah… dale mamita, dale más duro…

Voy apretando la sábana, más y más dura. Me sigue rico, fuerte. Se me forman lágrimas en los ojos y siento que estoy a punto de terminar, pero quiero más. Me siento muy, muy caliente.

Me levanto y me dirijo a la ventana. Quizás en otro momento no lo hubiera hecho, pero, joder, que me siento muy excitada, tanto que no me importaría si me vieran.

Apoyo mis tetas sobre el vidrio y comienzo a meterme los dedos en el coñito tan rápido y fuerte que gimo y grito. El consolador que sigue en mi trasero tiene ventosa, por lo que no lo pienso más y lo retiro de mi culo para pegarlo en el vidrio de la ventana.




Quien quiera ver el espectáculo, que disfrute, que miren a la Nueva Neringa Krizuite, aunque siendo sincero, a esa distancia no creo que alguien alcance a verme, pero igual me pone cachonda. Cuando el falso consolador ya no se puede caer, comienza a follarme la vagina y mis nalgas pegan una y otra vez contra el vidrio.

Mis gemidos llenan el cuarto, me aprieto las tetas y tiro de mis pezones hasta que el placer se convierte en dolor. Un delicioso dolor.


—Más… más… más… Así… así… ¡Ah… ah…!


Ahora sí siento que estoy cerca y alcanzo el orgasmo con un estremecimiento potente. Todo me tiembla. Estoy exhausta y cubierta de sudor, pero perfectamente follada.




El deseo que había hecho con la moneda me había cambiado la vida, ya no era mas un gordo perdedor, con la mente de un hombre pervertido, y el cuerpo de una diosa sexual para hacer las más morbosas y sucias fantasías, Julio pensaba lo que Seria su vida, ahora era una hermosa rubia cachonda, ahora Era Neringa Krizuite.


—Se me ocurre tantos planes con este cuerpecito.




EPÍLOGO

El otro lado del deseo


 Glamour interrumpido


La tarde era perfecta. Neringa Kriziute, la afamada modelo e influencer, estaba en una sesión fotográfica junto a sus amigas, también modelos. El estudio brillaba con luces cálidas que resaltaban las telas vaporosas y los colores vivos de la colección que promocionaban. La charla entre poses era ligera y animada, cargada de bromas y anécdotas de sus viajes. Neringa irradiaba confianza, sabiendo que todo en su vida parecía estar en su lugar: belleza, fama, dinero y una agenda que siempre le ofrecía algo emocionante.




En medio de una pausa, mientras tomaba un sorbo de agua fría, un mareo inesperado la sacudió. Su visión se tornó borrosa, y un pitido insistente llenó sus oídos. "¿Estás bien, Neringa?", preguntó una de sus amigas, tocándole el brazo.

“Sí, solo necesito un momento”, respondió, aunque su voz sonaba distante incluso para ella. Sentía que su pecho latía con fuerza, como si algo invisible intentara abrirse paso desde adentro. Una punzada de dolor la hizo tambalearse, y antes de que pudiera pedir ayuda, todo se volvió oscuro.



El frío la despertó primero, se colaba por su ropa y se adhería a su piel como una capa helada. Abrí los ojos lentamente, pero algo estaba mal. En lugar de su lujosa habitación o el estudio fotográfico, se encontraba tumbada sobre el suelo duro y áspero de una calle desconocida. La oscuridad envolvía todo, excepto la tenue luz de un poste cercano que iluminaba los restos de basura desperdigados a su alrededor.

Trató de levantarse, pero un olor acedo el golpe con fuerza. Su nariz captó una mezcla de sudor rancio, orina y algo más que no podía identificar, pero que la hacía querer vomitar. Confusa, bajó la mirada y vio unas manos que no eran las suyas: gruesas, toscas, con uñas llenas de mugre.

—¿Qué… qué está pasando?— murmuró, y el sonido que salió de su boca no era su tono familiar melodioso. Su voz era ronca, áspera, cargada de un tono masculino que le heló la sangre.

Se levantó como pudo, sus piernas temblaban bajo el peso de un cuerpo pesado, torpe, al que no estaba acostumbrada. Al mirar hacia abajo, vio una enorme barriga que sobresalía de una camiseta manchada, y notó la humedad incómoda en su entrepierna. El pánico comenzó a crecer en su pecho, sus manos recorrieron su cuerpo con desesperación, sintiendo piel grasa, ropa ajada y un cuello que parecía no tener forma definida.

—Esto no puede ser real— pensó mientras sus ojos buscaban algo que le diera respuestas. La noche se desvaneció y un nuevo amanecer comenzaba en la ciudad que despertaba, sin rumbo fijo, Neringa camino por las solitarias calles, hasta que tropezó hasta una ventana rota en un edificio cercano y, al usarla como espejo, vio un rostro extraño: gordo , desaliñado, con calvicie y dientes amarillentos.

—No… no puede ser…— jadeó, retrocediendo mientras el reflejo seguía devolviéndole esa imagen grotesca. Las lágrimas brotaron de sus ojos, pero incluso eso se sintió extraño. Todo era extraño.




Neringa, atrapada en el cuerpo de Julio, vagó sin rumbo por las calles, sintiendo cómo las miradas de las primeras personas que pasaban la evitaban como si fuera invisible o, peor aún, una molestia. Su cuerpo estaba cansado, jadeaba con cada paso y el hambre le retorcía el estómago.

En algún momento, al buscar calor, terminó en un pequeño parque. Se dejó caer sobre un banco de madera que crujió bajo su peso. La sensación de estar completamente sola y perdida la abrumaba.

—Qué hice para merecer esto?—murmuró, con la voz de Julio, áspera. Cerró los ojos, tratando de recordar cómo había llegado hasta ahí. Lo último que recordaba era estar rodeado de sus amigas, riendo, sintiéndose en la cima del mundo. Ahora estaba en un lugar desconocido, atrapada en un cuerpo que no entendía.



Revisó los bolsillos del pantalón apretado y viejo que llevaba, encontrando una billetera con una identificación. “Julio Rodríguez”, leyó en voz alta, viendo la foto del hombre que ahora era.

—¿Quién eres tú? ¿Por qué yo?—preguntó al aire, pero solo una persona sabía la verdad.











Hola mis amores, aquí Jessica, el show de este día a encargo de la Hermosa Diosa Karina Body Swap, espero que le guste, y que ustedes cómo yo lo disfruten tanto como yo al escribirlo, me encanta mucho saber que otros dueños Tuvo este cuerpo antes de Robarlo, sin más que decir, sigue disfrutando del Club de Jessica Body Swap.

11 comentarios:

  1. Te felicito por tardar poco en subir los capítulos de las historias, no cualquier blog hace eso!! Ya hacía falta un blog así hehe

    ResponderBorrar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderBorrar
  3. Me gustó mucho la historia, no todo es como realmente era pero un dato me dejó pensando, y como digo, me gustó aunque hay cosas que no son realmente así xD, pero es culpa mía por no especificar jeje, aun así excelente trabajo.

    Me gustaría hablar contigo pero el correo que pusiste no existe :(

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Te agradezco y me disculpo, deje volar mi imaginación, pero espero que te gustara, ya solucione lo del correo, checa mi nueva publicación

      Borrar
  4. Muy buena historia, algo mórbida y oscura pero fascinante

    ResponderBorrar
  5. Me encantó sigue así, espero algún día poder unirme a un grupo donde se pueda hablar de este tipo de cosas

    ResponderBorrar
  6. Yo conozco y vivo cerca de esa ciudad de la primera foto jeje si eres de ahí ?

    ResponderBorrar

anunció

Hola mis amores, espero estén teniendo una hermosa tarde, que las bendiciones del Body Swap caigan sobre ustedes y consigan el cuerpo de sus...